Sala moderna y trato cercano para una cocina mediterránea con mucho producto de proximidad: alcachofa DOP de Benicarló en temporada, pescados de lonja y arroces muy comentados. La propuesta combina carta y menús cerrados que cambian según mercado; es habitual encontrar buñuelos de bacalao, arroces melosos y postres caseros con fama entre la clientela. Figura en la guía MICHELIN por su enfoque humilde y el protagonismo del producto, y aparece con dirección en iniciativas locales como Castelló Ruta de Sabor. Buen equilibrio entre precio y calidad, con ambiente desenfadado y mesas bien dispuestas.





Casa de comidas histórica en el casco antiguo (c/ Mayor, 3), con paredes de piedra y comedor de aire rústico. Funcionan con carta y menú del día en el que suelen salir croquetas de chipirón, mejillones y fideuàs o arroces marineros; las raciones son generosas y el precio comedido. El negocio se completa con pensión en el mismo edificio, útil si buscas alojarte junto al castillo y la iglesia Santa María. Reservas directas por teléfono o desde su web. Ideal para una comida tradicional bien servida en pleno barrio antiguo.






Especialistas en arroz y cocina mediterránea con un rasgo diferencial: carta prácticamente 100% sin gluten y certificación de ACECOVA. Eso permite que grupos mixtos (celíacos y no celíacos) coman lo mismo sin complicaciones. Ubicado en Av. España, 32, ofrece opciones vegetarianas y veganas además de arroces clásicos, pescados a la plancha y postres caseros. Ha recibido reconocimientos recientes en plataformas de opinión y comunica menús y celebraciones en redes. Una elección segura si hay intolerancias al gluten en el grupo.






Marisquería clásica frente al mar con terraza y servicio atento. El fuerte es el género diario de la lonja: ostras, carpaccio de gamba, chipirones con alcachofa de Benicarló y arroces marineros en su punto. Está recomendado por Guía Repsol (rango de precio medio–alto acorde al producto) y otras guías gastronómicas destacan el entorno sosegado y las vistas. Ideal para una comida “de ocasión” centrada en materia prima y cocina marinera de base tradicional





Restaurante de cocina casera actualizada con foco en arroces, donde encontrarás una carta específica con combinaciones poco vistas: a banda con langostinos de Benicarló, pelado de rape y gambas, pato y foie, con algas y ortiguillas, negro con gamba roja o con cocochas y trompeta negra (mínimo 2 personas). También trabajan carnes como entrecot madurado y un menú marinero de buen precio. Abren servicio de comidas de martes a domingo y ofrecen arroces para llevar; las reservas se gestionan por teléfono en horario de mañana.





Fundado en 1967 por el pescador Jaime Sanz, es un clásico frente a la playa (Av. Papa Luna, 5) y uno de los nombres propios de la cocina marinera local. Los hijos, Jaime y Jordi, mantienen recetas propias de arroces —como el “Calabuch”, con espardenyes y ortiguillas—, suquets y guisos marineros de raíz tradicional. Suele ser necesario reservar; prensa gastronómica nacional lo cita como referencia con horarios y teléfono detallados. Para quienes buscan cocina de toda la vida afinada y con producto del mar







Bar de raciones informal, conocido por el pulpo, la sepia rebozada, croquetas y berenjena con miel, además de bocados marineros del día. Es un sitio práctico para cenar sin complicaciones ni reservas, con mesas altas y ritmo de barra. Opiniones recientes destacan el punto del pescado y el trato cercano; es frecuente que el local esté concurrido a partir de la tarde. Buena opción para una parada rápida de tapeo cerca del centro.







Pizzería junto al paseo y muy cerca del castillo, con horno de leña y vistas al mar. Ofrecen opciones vegetarianas, veganas y sin gluten, además de “take away”. Precio medio contenido en pizzas y servicio rápido; en redes actualizan carta y datos de contacto (Avda. de la Mar, 11; 964 48 22 24). Ideal para una cena informal con niños o para llevar a la playa al atardecer.








Mercado municipal con puestos de pescado y marisco de lonja, carnicerías y embutidos, frutas y verduras —con la alcachofa de Benicarló como emblema invernal—, panadería y conservas. Abre de lunes a viernes por la mañana y tarde, y sábados por la mañana (Plaza del Mercado s/n). Además, cuentan con bares interiores que cocinan al momento lo que compres en los puestos (“tú lo compras y te lo cocinan”), una fórmula muy popular entre locales. Los miércoles, además, hay mercadillo generalista en Pius XII.









En Peñíscola y Benicarló, el mar y la huerta se dan la mano para ofrecernos una gastronomía rica, saludable y llena de tradición. Durante tu estancia, podrás disfrutar de los auténticos sabores de nuestra tierra: productos locales, frescos y con historia, que forman parte del día a día de quienes vivimos aquí.
La alcachofa de Benicarló, con Denominación de Origen Protegida, es el orgullo de la comarca. De forma redondeada y sabor suave, se cultiva a pocos kilómetros de nuestros apartamentos. Puedes encontrarla en los mercados locales, en los menús de los restaurantes cercanos o en conserva, en tiendas de productos típicos.
Si visitas la zona en invierno, no te pierdas la Fiesta de la Alcachofa, con degustaciones y actividades familiares que celebran este producto tan especial.
El Mediterráneo ofrece a diario sus mejores frutos: pescados frescos, langostinos, galeras y el tradicional caragol punxent. En la lonja de Peñíscola, cada tarde, los pescadores descargan el resultado de su faena. Muchos restaurantes locales cocinan estos productos siguiendo recetas tradicionales, como el suquet de peix o la paella marinera.
Nada como cenar frente al mar, saboreando lo que pocas horas antes llegó del puerto.
El aceite de oliva de la zona, elaborado con esmero por cooperativas locales como Benihort, es otro de los tesoros que puedes disfrutar. Ideal para acompañar tus desayunos o cocinar en el apartamento, aporta ese toque mediterráneo tan característico.
En los mercados también encontrarás tomates, pimientos, calabacines y otras verduras cultivadas en los alrededores de Benicarló y Peñíscola, perfectas para preparar comidas sencillas y sabrosas.
La tradición también se saborea en los hornos y panaderías de Peñíscola. Allí encontrarás los pastissets de cabell d’àngel, elaborados con masa fina y relleno dulce; el coc en tomàca, una coca salada con tomate y pimiento típica de la zona; y la empanada de Peñíscola, rellena de atún, huevo duro y tomate, perfecta para disfrutar en la playa o durante una excursión.
Sabores sencillos y auténticos que forman parte de la vida cotidiana de nuestras familias.
El Mediterráneo ofrece a diario sus mejores frutos: pescados frescos, langostinos, galeras y el tradicional caragol punxent. En la lonja de Peñíscola, cada tarde, los pescadores descargan el resultado de su faena. Muchos restaurantes locales cocinan estos productos siguiendo recetas tradicionales, como el suquet de peix o la paella marinera.
Nada como cenar frente al mar, saboreando lo que pocas horas antes llegó del puerto.